Cuando se combinan los elementos para disfrutar del monte, las palabras sobran. Se dibujan sonrisas en los rostros de los montañeros y la discordia apenas fluye en el ambiente. El cielo se pinta de azul, el sol, a pesar de no calentar por la época del año, nos ilumina y se divisa el horizonte entre una fina capa de neblina.
Somos afortunados de tener unos días como estos, poder pasear en compañía y plasmarlo para el recuerdo.
El objetivo a nuestra edad no es subir más, andar más; sino subir y andar lo que se pueda disfrutando del momento, del paisaje. Este domingo 14 de diciembre, en grupos acorde a las fuerzas y a las ganas, hemos sucumbido a la preciosidad del día y del entorno, transitando con placer por los montes, hasta terminar sin atisbo de cansancio, en el lugar previsto.
Los deseos que pueblan nuestra imaginación son sencillos. Tan solo necesitamos volver a tener días como este, para que nuestros pasos por la montaña sean tan agradables como lo han sido este pasado domingo .
