Una ligera lluvia supurando sobre los verdes campos cercanos a nuestro destino de la fábrica de Orbaiceta, nos ha acompañado durante una parte del recorrido dejando un aroma de humedad en el ambiente que nos ha acompañado toda la mañana.
El cielo plomizo por estos lares es una pieza intrínseca que gobierna el panorama durante muchos meses al año.
No somos ajenos a las señales, pero disfrutamos también de climas como este. Nos permiten transitar sin el sol golpeando en los tramos despejados. Y el ambiente en los selváticos parajes que penetramos se visten de una especial oscuridad, dando una sensación de brujería, de cuento de misterio a los recovecos por donde pasamos.
Una mañana que nos ha permitido llegar a todo lo planteado y que hemos disfrutado a pesar de esos momentos de lluvia.
Las fotos acompañan hoy mejor el paseo que las palabras. Así que aquí os las dejo para vuestro deleite.
Los reportajes son de Patxi y Iosu.
