La niebla ha cubierto casi todo el paisaje. Un manto de opacidad nos ha dejado a las puertas de la ermita, ante la cima sin poder observar todo lo que se intuye alrededor.
Pero el camino hasta la cima ha sido en general agradable. Tan solo en esos metros finales donde la niebla se acumulaba, nos han dejado con las ganas de ver, de observar y de sentir.
La mañana ha estado más entretenida que en otras ocasiones. Un reguero de romeros se han ido acercando hasta la ermita y el camino ha sido un ir y venir de personas de toda edad. Subir en esas condiciones te anima, te motiva al observar a tantos niños y viejos hacer el recorrido.
Sin embargo os dejo de portada una imagen totalmente vacía. Para contrastarla con vuestra propia experiencia del día. Como teóricamente la solemos encontrar en situaciones de niebla, lluvia o nieve, que también hemos tenido.
Poco más que reseñar. Un día diferente en un recorrido ya clásico de nuestras andanzas por los montes.
Os dejo las fotos de Patxi, Maribel y por supuesto las de este que escribe, Iosu.
