marzo 6, 2026

Las vistas de este pasado domingo, llenas de naturaleza, de montes y prados, de árboles llorando el otoño, de nieve derritiéndose en las cumbres, han estado opacadas por las ruinas de un antiguo monasterio, en lo alto de uno de los montes por donde hemos transitado.

La imaginación se desata en estas circunstancias, y nos lleva a mundos que no conocimos, a situaciones que tenemos impresas en la mente por escritos, dibujos, y leyendas.

Nos gusta imaginar, ver el pasado como algo tangible. Las ruinas son propicias para ello y nos aferramos a lo que vemos, sin atisbo de crítica, de replanteamiento de una realidad que quizás no fue como nos lo cuentan.

Pero ahí están las piedras, señalando lo que queda de lo que un día fue, aunque antes que estas, quizás hubo otras, o las mismas, que señalaban otra situación, otra forma de ser de los habitantes de la zona.

Pero dejemos las piedras y miremos a través de las fotografías del día, como ha sido nuestra vivencia, nuestro pasar por esas tierras, un domingo de diciembre del año 2025 D.C.

 

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies