
Otro día más en la montaña, esta vez mucha sombra, maleza y caminos casi impracticables nos han llevado hasta Garralda, desde donde hemos emprendido el regreso.
Los días como el de este pasado domingo son ambivalentes. Por una parte, nos seducen y nos atraen por lo vistoso, por el punto de aventura, por el paisaje y por otra parte, la necesidad de terminar a una hora concreta, nos impulsa a realizar el recorrido más rápido que lo que nos gustaría.
El paisaje merece ser visto, y saborear el recorrido. Pero no es posible, el tiempo se nos hecha encima, tenemos que apartar la maleza y adentrarnos casi sin mirar en entornos un poco angostos, y la sensación al terminar es de frustración.
Frustración por no ver, por no sentir, por no disfrutar del recorrido además de llegar tarde.
Tendremos que replantearnos si merece la pena este tipo de marchas, estas caminatas que solo y a la postre solo aportan una ligera sensación de placer y mucho, mucho ejercicio sin demasiado sentido. Hablemos de ello, tranquilamente, para aportar los sentimientos de la mayoría y recorrer las montañas con tranquilidad, esfuerzo y placer.
Para terminar, un poco de humor con esta portada del día del Corona, realizada con Inteligencia Artificial, así lo llaman, a ver si os provoca un a leve sonrisa, y dejamos los sinsabores del domingo atrás.
Comentario acertadísimo, pienso como tú, ir demasiado deprisa nos hace no disfrutar del todo de la ruta y de las conversaciones que pueden surgir en el trayecto, así como hacer esperar al resto del grupo. Como bien dices hablemos de ello con serenidad y aportando ideas.
Hasta el próximo Domingo .