
Un día distinto, en una mañana bañada por el sol, pero llena de viento, que nos ha impedido ver el paisaje con más detenimiento, con más calma y sosiego.
Una jornada marcada sobre todo por el final, donde hemos degustado en armonía y todos juntos, sin faltar un solo comensal, de las ricas viandas que algunos compañeros nos han preparado en la sociedad de Añorbe.
No se si tardaremos mucho en repetir la experiencia, pero estas formas de relación al final, hacen grupo y nos acercan un poco más unos a otros.
Las marchas como siempre, agradables y sin percances. Sobre un terreno en continuo sube y baja y que han satisfecho a todos.
Por hoy poco más que añadir, tan solo mirad las fotos y que el recuerdo de este día sea duradero y nos lleve a repetir y compartir rutas, mesas y alegrías.