febrero 18, 2026

Sobre un paisaje amenazante de lluvia, comenzamos la marcha en pos de las cimas del día. Nubes negras que duran toda la mañana, pero que no son capaces de descargar una gota de agua. Mientras por estas tierras apenas se vislumbra la lluvia, en otros lugares no muy lejanos se ahogan los campos, las ciudades y las personas.Que contrastes. Pero nosotros a sentir la montaña, a pasear por sus arterias y a sentir la naturaleza en lo que quiera depararnos.

La primavera ya está aquí, pero se resiste a mostrarse con esplendor. en estos parajes montañosos. Alguna florecilla anima el camino, pero tan solo es un espejismo entre los árboles desnudos esperando reverdecer. Los campos del valle ya van cogiendo color, pero en la montaña, entre las piedras que salpican los caminos y el rumor de una tormenta que no llega pero asusta, nos invade todavía esa sensación de invierno, de recogimiento.

Aunque hoy no nos ha llovido, parece que algo ha llegado hasta el riachuelo que circunda nuestra ruta y en algunos momentos hemos tenido que buscar otra alternativa para no llenarnos los pies de agua. Para dejar que la corriente siga su curso y riegue los campos a los que el agua está destinada.

La búsqueda de una ruta alternativa nos ha dejado el cuerpo lleno de hojas, de ramitas entre el pelo y con una sensación de aventura que hacía días que no teníamos. Pero como siempre, una vez alcanzado el lugar del track, sobre una pista sin dificultades, se nos ha terminado la aventura y casi la marcha. Un poco más de camino y a esperar otro día para seguir nuevas sendas, nuevas rutas que nos hagan vivir tanto como hoy lo hemos vivido.

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